
En la lúgubre y fría noche
poseso en mis pensamientos
camino hacia ti
movido por la nostalgia
que se infunde en mi existir
una inmensa quietud
espasma mi piel.
Y entre la abrazadora brisa
surge la densa niebla
que oprime
mi afligido corazón.
Y llego a tu tumba
y añoro tu compañía
es triste visitarte
pero,
mas doloroso aun
es ser olvidado.
Y miro tu lapida enmohecida
envuelta entre la hojarasca
entre el olor a flores muertas
caigo a los pies de tu sepulcro
y lloro
interminables lágrimas
que claman al cielo
e imploran por tu espíritu.
Pido tu perdón
así no tenga culpa
e interrogo tu frialdad
tu abandono hacia mi,
soy tu sangre
y solo me has dejado.
Mientras una frágil voz
murmura a mis oídos
decenas de palabras
que no logro comprender
son las voces de demonios
cautivos en mi ser.
Y rendido por la desolación
yace mi cuerpo casi inerte
en una débil respiración.
Y en el amanecer violento
de mi conciencia
surgen los malévolos demonios
inquietos demonios
del pasado
son ellos los que debo socavar
para no llevarlos
junto a ti
junto a tu tumba
que será mi tumba.