Bajo el almendro




En su fresca sombra me tranquilize, respiraba el fresco aire impregnado de dulce aroma que de sus hojas brotaba, me llenó de vitalidad el respirar aquel aire y sentirlo entrar calmo en mis pulmones, y no solo eso, el pequeño almendro era mi recuerdo, mi contacto contigo.

Pero el almendro ya no esta ni sus raices quedan ya, poco a poco se ha ido borrando de mi memoria tu recuerdo, me miro en el espejo y quisiera verte reflejado, ver tu rostro, mas no es asi, abrazar aquel árbol era para mi tenerte a mi lado y era extraño creer que tu alma se encontraba allí cautiva y vigilante brindandome cariño y comprensión, te contaba mis problemas y tu como un buen padre me regalabas consejo.

La tarde que llegue y no te vi mi corazón dio un vuelco profundo, solo el pequeño tronco ceñido al suelo se conservaba, aquel mismo tronco que tuve que desarraigar con mis manos, aquellas manos sangraban y esa sangre se mezclo con lagrimas de tristeza, se llenaron de cicatrices, pero no eran esas las cicatricez que me dolian, eran otras que nadie podia ver.

Los pajarillos que en tus ramas confiaban sus nidos ya no se escuchan, como extraño ver aquellas frondorosas ramas llenas de gotitas de agua en el invierno, extraño el hermoso tapiz que cubria el suelo de hojas color naranja en el cual descansaba y me cubrian como un manto y paternal abrigo.

No logro comprender el significado mismo de mi tristeza, recrimino tu poco amor y tu frialdad, aunque siempre velaste por mi te falto un abrazo y un te quiero, es frío y humedo el suelo en donde creciste será que mis lagrimas lo empaparón, extraño estar bajo el almendro, como te extraño, tu me diste la vida, una vida en donde no tengo afecto, una vida en la que heredé de ti la tosca y gruesa corteza que te cubria.

Entradas más recientes Entradas antiguas Inicio

Blog Designed by Erick Segura.