Expresar nuestros sentimientos, pensamientos y ser escuchados es lo que todo ser humano anhela dentro de la sociedad, sentirse útil a un bien común, y no egoísta como muchos otros lo hacen, el no considerar como un imposible la sana convivencia entre tantos y tan variados puntos de vista.
Antes del inicio de cualquier enfrentamiento ya sea político, económico, ideológico y/o religioso, se debe poseer y mantener la comprensión como factor clave a fin de evitar que se den los conflictos, debe alzarse y existir como el muro que detenga y rechace el inicio hostil que surge ante el otro por tener que escuchar un nuevo pensamiento o forma de pensar expresado.
Debe quedar claro que esta nueva forma de pensar sea un agente de cambio y de mutuo bienestar, y no guarde entre sus palabras malas intenciones hacia con los demás, se pueden reprobar las ideas que a nuestro parecer no son buenas o de criticarlas para fortalecer diversos aspectos en la vida de otro, pero sin tratar mediante medios físicos y emocionales de imponer las ideas.
Por otra parte es tan necesario como importante al igual que expresarse, escuchar y ser escuchados, es un arte saber escuchar y saber hablar; saber escuchar sana tantas heridas emocionales y el saber expresarse con delicadeza, conociendo de las circunstancias o de los momentos por los cuales atraviesa otra persona es como brindar energía y fortaleza para que logre enfrentar sus adversidades.
La libertad de expresión y la tolerancia deben hacerse existentes y no desfallecer no deben ser inicio de conflicto, sino la busqueda de una solución.
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