
Miles de poemas se han escrito,
sin embargo,
este es único y especial,
por que es para ti
mujercita del viento,
que libre vuelas
huyendo al amor.
Recuerdo aquel día,
en mi memoria lo guardo,
cuando descubri,
tu precioso encanto,
Oh, pequeña!
no fue fútil sensación
o volatil pasión,
fue un gentil sentimiento,
tierno y sutil,
fue el amor en su esplendor,
añorando de ti, pidiendo por ti.
Ese inmenso júbilo
en un principio extraño,
invadió y exalto,
mi entregado corazón,
el cual se ungió
de un gustoso sabor,
o tal vez sinsabor,
comienzo,
de un enorme dolor,
de un gran querer,
letargo arrullador.
Vi tu rostro,
tu simple figura,
hermosa silueta
graciosa y coqueta,
cuerpito de niña,
delicado,
y de dulce aroma,
de un olor
a botón de rosa.
Fue un instante, un momento
nada mas,
para sentirme atraído,
preciosa mía,
indescifrable seducción,
me incita e impulsa,
a desearte, quererte y amarte.
Mirarte mi placer,
cautivo,
en la inmensidad de tu piel,
tersa y delicada piel,
Oh, pequeña!
tu fuerza,
nace de tu voluntad,
y te miro,
furtivamente te admiro,
Oh, mujercita!
mujercita del viento.
Tus ojos,
llenos de vida,
pícaros,
tenaces y vivaces,
son la energía,
que alimenta mi existir,
bajo tu sutil mirada,
profunda,
otras veces misteriosa,
me sumerjo
con íntimo recelo.
Y como dos lunas examinadoras,
brillan tus ojos,
mismos ojos
que no logran ver,
son incapaces de reconocer,
la pureza y sencillez
de mis sentimientos.
Tus labios,
húmedos y sensuales,
en los mios,
exquisita miel,
serán como el néctar,
de una abeja y su clavel,
asfixiame con tus besos,
Oh, mujercita!
soy como un niño enamorado;
tontuelo,
apasionado,
que te anhela,
no por obsesión,
ni por simple ilusión.
Y me enamoras cuando te ruborizas,
te sonrojas,
cuan roja sangre,
agolpada en tus lucidas mejillas,
me incitan a amarte
con gran frenesí.
Y me enamoras
cuando te enfadas,
y peleas como niña,
como chiquilla,
por cualquier cosa,
armas pelea,
pero es tu forma de ser,
de pedir comprensión
y un poco de atención.
Y de tu voz,
mi dulce melodía,
escapan
palabras que en una mujer,
no deben existir,
en ti mujercita
no debieran estar,
son hechas para gente soez.
Una frase hermosa,
dicha en tu boca,
son para mi
el manantial,
el agua vital,
que me da la fuerza
y me embriaga en tu ser.
Mujercita del viento,
ingenua e inteligente,
en el cáliz de tu vientre,
mi amor se fundirá,
con tu cuerpo
mi santuario,
ambas almas se aunarán,
en un único espíritu
se unirán,
sublime y hermoso,
inmaculado será.
Mi cuerpo, tiembla al verte,
se estremece
en el vaivén de tus caderas,
mi mirada te seguí,
te contempla,
en tu paso apresurado,
pareces tener prisa,
que será,
que huyes de mi
o huyes de ti.
Provienes del mar
y también del cielo,
Oh, mujer soñadora!
si no eres fiel
en pensamiento,
como pretendes ser fiel
en el amor,
si vuelas torpe y confundida,
como los abejorros de mayo,
y robas personalidad,
para sentirte propia,
y no del viento.
En el silencio
me reconforto,
y doy alas al amor,
lloró en soledad,
tu ausencia;
si solo un gesto,
una caricia,
o la mas mínima
expresión de afecto
hacia mi,
hubieran dado paso
a los sentimientos,
mas hermosos y profundos
que tenia para ti,
y que solo entregaría,
en el momento
que me concedieras,
una oportunidad.
Pero no viste con el corazón,
te cegaste,
ya no mientas mas,
siempre fuiste consciente
de mi querer,
creí que nacía en ti,
juré haberlo visto,
sin embargo,
fue la inocente trampa,
en la que tropecé.
Cicatrices que no sanan,
tu rechazo lacerante
hiere mi pecho,
hace culparme,
pero que culpa he de tener,
lo único que hice fue amarte,
y escucharte,
en tus desamores,
sin percatarte,
que todo este tiempo
el amor mas grande
estuvo junto a ti,
esperando tranquilo
y con gran ansiedad.
Cada fría noche
mi desolado corazón,
inmerso en la nostalgia
busca tu consuelo,
tu calor,
la necesidad de tu tierno abrazo,
era para mi,
el regazo de una madre,
un bálsamo tranquilizador
que calma mi aflicción.
Y sufro,
mas al verte triste,
pero ya no puedo ayudarte,
de nada me sirve,
entregarme a ti,
mi dulce muñeca,
sino eres de nadie,
eres del viento,
eres del aire.
No pretendo buscarte,
ni mendingar tu cariño,
ya no lo haré;
si en algún momento,
deceas saber
lo que tenia para ti,
tendrás que buscarme.
Y sino lo haces
habré comprendido,
que tu orgullo ganó,
que perdió mi amor,
estaré padeciendo,
no importará
el sufrimiento es bueno,
mas humano me hará,
me habré de entregar
a quien me merezca
y sepa valorar,
siempre te amare
eso no ha de cambiar.
Mujer de Venus,
complicada y sencilla,
admirable en todo su ser,
intento desprenderme
de esas fauces misteriosas
de las que soy presa,
y no me puedo soltar.
Oh, mujercita!
criatura exquisita,
pasión profunda.
El fuego abrazador
se esconde en ti,
como un capullo,
y me quema,
en lo mas recóndito
de mi ser.
Un jardín sembraré
en tu nombre,
y en cada flor,
una lágrima rodara,
que me has hecho,
ya no puedo mas,
eres mi felicidad,
podría luchar por ti
toda una eternidad.
Nada puedo hacer,
aunque, seas la pieza faltante,
en el rompecabezas
de mi abatido corazón,
libre te he de dejar
por que eres del viento,
eres del aire,
que vive sin rumbo
y no sabe la dirección
de su terco corazón.
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